¿Existe relación entre una hipotética tormenta solar a finales de 2012 y las profecías mayas?

Algunos agoreros sostienen que ambos fenómenos están vinculados | Los científicos, sin embargo, señalan que ni tan siquiera es posible predecir a 10 meses vista una actividad tan elevada del Sol

¿Qué relación pueden guardar una hipotética grantormenta solar, que podría tener lugar a finales de año, y las profecías mayas que apuntan a un cambio de ciclo para el 21 de diciembre de 2012? Pues bien, para algunos agoreros, mucho, y es que vinculan una cosa con otra (están convencidos de que los vaticinios de una gran actividad solar corresponden a lo que los mayas pronosticaron antaño). En cambio, la comunidad científica le da poca credibilidad a estas fabulaciones.

Los científicos, incluso, no tienen nada claro ni siquiera que dicha gran tormenta solar pueda llegar a producirse. “No hay razones para creer que la tenga que haber ni que no la tenga que haber. Nuestra capacidad de predicción a día de hoy no es suficiente para poder saber con diez meses de antelación que se va a producir una tormenta solar de la proporción que sea. Por tanto, es muy aventurado decirlo”, explica aLaVanguardia.com el investigador del Instituto Astrofísico de Andalucía del CSIC, José Carlos del Toro.

“Otra cosa es que existen unas teorías que apuntan a que después de un fuerte mínimo va a venir un fuerte máximo de actividad solar, y es en ciclos de este tipo cuando se dan tormentas solares con fenómenos más energéticos de lo habitual. Pero no hay nada de cierto en semejante predicción”, añade.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de una tormenta solar?

Este fenómeno es, básicamente, una eyección de partículas a muy alta velocidad (y, por tanto, con muy alta energía cinética) que salen expelidas del Sol como consecuencia de cambios en la estructura magnética del astro rey. Hay que tener en cuenta que dicha velocidad puede ser a veces del orden de la mitad de la que viaja la luz, lo que quiere decir que estamos ante energías muy considerables.

Estas eyecciones de material coronal a muy alta velocidad salen despedidas al medio interplanetario y eventualmente llegan a la superficie de la Tierra. En el momento en que interactúan con la Tierra, esas partículas disparan toda una serie de fenómenos, denominadas tormentas geomagnéticas (el término tiene su origen en el hecho de que el escudo protector de la Tierra es el campo magnético terrestre). “Si bien éste es muy débil, es capaz de desviar fundamentalmente estas partículas que vienen del Sol, que son iones, partículas cargadas eléctricamente, a los polos. Eso forma las auroras boreales en el polo Norte y australes en el Sur y otra serie de fenómenos”, recuerda Del Toro.

Cuando las tormentas son especialmente energéticas pueden verse no sólo en los polos, sino en latitudes más bajas (porque el escudo no ha sido suficientemente poderoso y algunas partículas han llegado a interactuar con las capas altas de la atmósfera, con la Ionosfera, y alteran su estado químico).

“Esta alteración del estado químico de la Ionosfera también precipita una serie de fenómenos que van desde la alteración en las comunicaciones vía satélite a riesgos eventuales en las órbitas de satélites. Incluso puede comportar efectos nocivos observables en la propia Tierra, como fuertes apagones, porque llegan a afectar a grandes tendidos eléctricos o grandes tendidos metálicos, como pueden ser oleoductos o tuberías de largo recorrido. También podrían correr cierto peligro los astronautas que pudieran estar fuera de su nave en ese momento. Esas interacciones eléctricas son desde molestas hasta peligrosas y por eso hay mucho interés en adquirir capacidad de predicción, cosa que hoy no tenemos suficientemente desarrollada. Las catástrofes, hasta ahora, no han pasado de fuertes apagones o de pérdida de sintonía con algún pequeño satélite, lo cual no quiere decir que algunas futuras puedan ser más importantes”, subraya este investigador del CSIC.

Antecedentes

Algunas tormentas solares han pasado a la historia por su virulencia y por sus efectos sobre la Tierra. Una de las más conocidas recibió el apelativo de Evento Carrington. “Surge de una tormenta solar que fue muy importante. Este mismo siglo hubo una el día de la Bastilla (ocurrió el 14 de julio de 2000). Las llamaradas fueron espectaculares y cubrían casi un cuarto del disco solar. Se han llegado a producir tormentas muy importantes, y otras no tanto. Pero son fenómenos absolutamente normales en la vida de nuestra estrella y no hay, en principio, que alarmar a la sociedad porque son habituales. Es verdad, sin embargo, que los más energéticos pueden causar efectos más nocivos y nos convendría, como planeta, estar prevenidos”, recuerda Del Toro.

¿Qué hay de cierto en las profecías mayas? 

Parece ser que los mayas, a pesar de ser muy aficionados a hacer predicciones (el sistema ritual maya trataba de pronosticar mediante la observación astronómica las mejores fechas para la siembra, la cosecha e incluso la guerra), poco hablaron del fin del mundo.

En todo caso hicieron referencia a fines de ciclo. Para ellos, cada ciclo estaba compuesto de 400 años y cada era se componía de 13 ciclos, lo que suma 5.200 años mayas (5.125 según el calendario gregoriano). De acuerdo con esa cuenta, la era actual concluiría a finales de diciembre de 2012 y comenzaría una nueva.

Las ideas judeocristianas del apocalipsis llevaron a una “interpretación fácil” sobre la visión maya de los ciclos cósmicos y derivaron en las presuntas profecías del fin del mundo, denunciaba recientemente el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) a través de un comunicado.

Hace pocas fechas, concretamente el pasado mes de noviembre, unos 60 expertos de la cultura maya se dieron cita en la VII Mesa de Palenque, antigua ciudad maya ubicada en el estado mexicano de Chiapas.

Según concluyeron, la profecía maya de 2012 surgió en la década de los 70, cuando el escritor Frank Waters escribió un texto que contenía una mezcla de creencias. “A partir de ese escrito comenzó una secuencia de obras sobre la ‘nueva Era’ que ha crecido y genera grandes ganancias, debido a que satisface la necesidad de mucha gente de creer, pero no tiene ningún sustento en los métodos de la investigación humanística ni académica”, denunciaba Erik Velásquez García, Doctor en Historia del Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Estos expertos precisaron también que sólo en dos textos glíficos mayas, de unos 15.000 conocidos, se menciona el año 2012. La primera de estas citas está en el monumento 6 en la zona arqueológica El Tortuguero, en el municipio de Macuspana, y el segundo en el municipio de Comalcalco, ambos en el estado de Tabasco.

“Evidentemente, nuestro calendario y el de los mayas no son el mismo. Eso se traduce en algo muy sencillo: el supuesto fin del mundo profetizado por los mayas ya se habría producido. Se cumplió el 25 de diciembre de 2005, curiosamente cuando empezó la crisis que, eso sí, no explotó hasta el 2007”, explica a LaVanguardia.com Sebastià d’Arbó, periodista especializado en investigaciones parapsicológicas y presentador del programa de Rac1 Misteris.

D’Arbó todavía introduce un par más de autores que ayudaron, según su punto de vista, a acrecentar estas profecías apocalípticas mayas. “Todo parte del libro del historiador norteamericano José Argüelles. Hablo de ‘El factor Maya’. Él se basa en unas predicciones hechas por los indios Hopi, que se ubicaban en la zona sur de los Estados Unidos, en Nuevo México y Arizona, y que habían tenido relación con los aztecas y los mayas. Ellos son los que realmente elaboraron estas profecías. Argüelles creyó ver similitudes entre las profecías de estos indios y la séptima profecía maya”, apunta. “Luego vino un periodista alemán, Alberto Beuttenmüller, e hizo un libro (2012: La Profecía Maya) que se basaba en el libro de Argüelles”, añade.

Es evidente que se ha escrito mucho sobre los mayas y sus supuestas profecías. Pero también parece evidente que difícilmente (o al menos eso esperamos) el mundo se acabará a finales de 2012. De todas formas, cada cual puede pensar como quiera, solo faltaría. Como alguien dijo alguna vez muy acertadamente, el pensamiento es libre.

http://www.lavanguardia.com/ciencia/20120124/54245277919/existe-relacion-entre-tormenta-solar-finales-2012-y-profecias-mayas.html

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