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Google da esquinazo al fisco otro año

La multinacional pagó solo un 5% de impuestos por su beneficio fuera de EE UU

La empresa cree que las investigaciones de varios países apenas tendrán impacto

La presión internacional contra las prácticas de ingeniería fiscal de las grandes multinacionales no ha hecho mella en Google. La mayor compañía en Internet destinó solo 430 millones de dólares (unos 320 millones de euros) a impuestos por los beneficios de 8.075 millones de dólares (unos 5.980 millones de euros) que logró fuera de Estados Unidos en 2012, según las cuentas anuales depositadas la noche del martes en la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (la SEC, por sus siglas en inglés). Eso supone una tributación de solo el 5,3% en contraste con el 41% que tributó por las ganancias de 5.311 millones de dólares logradas en Estados Unidos.

Con todo, la tasa fiscal en el exterior ha aumentado desde el 3,2% de impuestos que pagó el año anterior por el beneficio fuera de Estados Unidos. Google logra rebajar su factura fiscal con maniobras que considera legales, pero que son controvertidas y están sujetas a investigación de las autoridades en varios de los países en los que opera, como Reino Unido, Francia, Australia, Italia, Suiza y España. La compañía señala que no espera que esas investigaciones tengan un efecto relevante sobre sus cuentas.

La compañía con sede en Mountain View (California) admite en su informe anual que “sustancialmente todo el beneficio de las operaciones en el exterior fue logrado por una filial irlandesa”. El buscador factura desde Irlanda los ingresos por publicidad que obtiene en otros mercados, como el español, donde la filial Google Spain ha declarado pérdidas en los últimos dos ejercicios y apenas ha pagado impuesto de sociedades. Google Spain se dedica principalmente a comercializar la publicidad de clientes españoles en Google. Pero no factura la publicidad de esos clientes, sino que lo que hace es refacturar a otras sociedades del grupo (básicamente Google Ireland) basándose en los costes incurridos más un pequeño margen. Eso mismo hace en prácticamente todos los mercados fuera de Estados Unidos, como Reino Unido, Francia o Italia, entre los principales. De hecho, en el listado de filiales de su informe anual, donde otras compañías incluyen decenas de sociedades, Google solo incluye dos: Google Ireland Holdings y Google Ireland Limited.

Todos quieren una parte mayor de la tarta

M. JIMÉNEZ / S. POZZI

Las tácticas de las grandes empresas tecnológicas que facturan desde Irlanda y apenas tributan en los mercados donde efectúan su negocio ha provocado una preocupación en los países que ven cómo esas actividades escapan de la tributación. España está entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Europeo (OCDE) que se ha puesto como objetivo combatir las prácticas fiscales abusivas. En la última reunión de ministros de Finanzas del G-20 en México, en noviembre pasado, los ministros de Finanzas de Reino Unido, George Osborne, y de Alemania, Wolfgang Schäuble, suscribieron una dura declaración conjunta: “Reino Unido y Alemania quieren tener sistemas fiscales competitivos que atraigan a las empresas globales a nuestros países, pero también quieren que las empresas globales paguen esos impuestos”, decía el comunicado.

En Reino Unido, de hecho, los directivos de varias multinacionales han comparecido en el Parlamento para dar explicaciones sobre sus maniobras de ingeniería fiscal.

La OCDE ya está analizando el problema en un proyecto denominado BEPS (Base Erosion and Profit Shifting, esto es, erosión de la base imponible y traslado de beneficios). Ahora, tiene el encargo del G-20 de presentar su primer informe con conclusiones este mismo mes de febrero.

Pero no solo los países donde se generan esos beneficios quieren una parte mayor de la tarta. También las autoridades de Estados Unidos están preocupadas por el hecho de que algunas de sus grandes multinacionales, en lugar de repatriar los beneficios (y tributar por ellos) los trasladen a paraísos fiscales y territorios de baja tributación sin que vuelvan al país. Aunque las empresas sí tributan por sus beneficios en EE UU, apenas lo hacen por lo que ganan fuera. Un infome de la Casa Blanca de 2009 señalaba que 83 de las mayores empresas de Estados Unidos tenían filiales en paraísos fiscales. En las islas Caimán, una sola oficina era la sede de 18.857 sociedades. Un subcomité del Senado de EE UU está examinando las diferentes implicaciones del problema utilizando algunos casos reales de empresas. Microsoft y Hewlett-Packard han sido los dos últimos casos analizados.

Pero Google ni siquiera paga el 12,5% que es el tipo del impuesto de sociedades en Irlanda. Una investigación realizada por Bloomberg en 2010 mostró cómo se las arreglaba para trasladar su beneficio a paraísos fiscales sin apenas tributar.

Todos quieren una parte mayor de la tarta

M. JIMÉNEZ / S. POZZI

Las tácticas de las grandes empresas tecnológicas que facturan desde Irlanda y apenas tributan en los mercados donde efectúan su negocio ha provocado una preocupación en los países que ven cómo esas actividades escapan de la tributación. España está entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Europeo (OCDE) que se ha puesto como objetivo combatir las prácticas fiscales abusivas. En la última reunión de ministros de Finanzas del G-20 en México, en noviembre pasado, los ministros de Finanzas de Reino Unido, George Osborne, y de Alemania, Wolfgang Schäuble, suscribieron una dura declaración conjunta: “Reino Unido y Alemania quieren tener sistemas fiscales competitivos que atraigan a las empresas globales a nuestros países, pero también quieren que las empresas globales paguen esos impuestos”, decía el comunicado.

En Reino Unido, de hecho, los directivos de varias multinacionales han comparecido en el Parlamento para dar explicaciones sobre sus maniobras de ingeniería fiscal.

La OCDE ya está analizando el problema en un proyecto denominado BEPS (Base Erosion and Profit Shifting, esto es, erosión de la base imponible y traslado de beneficios). Ahora, tiene el encargo del G-20 de presentar su primer informe con conclusiones este mismo mes de febrero.

Pero no solo los países donde se generan esos beneficios quieren una parte mayor de la tarta. También las autoridades de Estados Unidos están preocupadas por el hecho de que algunas de sus grandes multinacionales, en lugar de repatriar los beneficios (y tributar por ellos) los trasladen a paraísos fiscales y territorios de baja tributación sin que vuelvan al país. Aunque las empresas sí tributan por sus beneficios en EE UU, apenas lo hacen por lo que ganan fuera. Un infome de la Casa Blanca de 2009 señalaba que 83 de las mayores empresas de Estados Unidos tenían filiales en paraísos fiscales. En las islas Caimán, una sola oficina era la sede de 18.857 sociedades. Un subcomité del Senado de EE UU está examinando las diferentes implicaciones del problema utilizando algunos casos reales de empresas. Microsoft y Hewlett-Packard han sido los dos últimos casos analizados.

http://economia.elpais.com/economia/2013/01/30/actualidad/1359541059_364476.html

 

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