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Los vientos huracanados y la lluvia crean el caos en Gran Bretaña

Una ola gigante rompe en el faro de Porthcawl, al sur de Gales (Reino...

La nubosidad variable ha dejado paso a los temporales huracanados y a la lluvia que no cesa en el invierno más húmedo de los 248 últimos años en Gran Bretaña. Entre la famosa tormenta de San Judas que causó 13 muertos a finales de octubre y los vientos de más de 160 kilómetros por hora que ayer dispararon la “alerta roja”, los británicos no han tenido prácticamente una tregua.

Más de 350 alertas por inundación se han sucedido desde que arrancó el año. El condado de Somerset, al oeste de Inglaterra, se ha convertido prácticamente en un pantano. El río Támesis se ha desbordado con la mayor crecida en 60 años en las inmediaciones de Londres. Y decenas de miles de británicos se quedaron sin luz en la zona noroeste de Inglaterra por la galerna desatada el miércoles, que obligó a suspender el táfico ferroviario y varios partidos de la “premier” de fúbol.

Las aguas han llegado a las puertas de Eton (la escuela de David Cameron), se aproximan hasta los muros del castillo de Windsor y se van acercando peligrosamente al aeropuerto de Heathrow. Las conexiones de Londres con el suroeste están totalmente destrozadas, con tramos enteros de ferrocarril anegados bajo las aguas o rotos en mil pedazos por los temporales que han golpeado las costas de Devon y de Cornualles.

Más de 1.600 soldados movilizados

Más de 1.600 soldados han sido movilizados en los últimos días para proteger pueblos enteros con sacos terreros o rescatar a decenas de familias en vehículos anfibios. Aunque las inundaciones del 2007 causaron más daños materiales, los expertos estiman que hay que remitirse a los tiempos del rey Jorge III (1738-1820) para registrar un aguacero comparable (el equivalente a 222 milímetros de lluvia en algunas zonas del oeste y Gales durante el mes de enero).

Según el informe titulado ‘Las Recientes Tormentas e Inundaciones en el Reino Unido’, publicado esta misma semana por la Oficina Meteorológica (Met), el “clima extremo” que sufren las islas británicas y parte de Europa está vinculado a las “perturbaciones” en América del Norte.

El informe sostiene que la lluvia inusual (que ha concentrado en un solo mes la media de cinco meses) guarda probablemente relación con el cambio de las corrientes en el Atlántico Norte y el Pacífico, y puede estar asociado con “temperaturas más altas de lo normal en el océano”. Pese a las precipitaciones, lo cierto que es termómetro ha bajado rara vez en Londres por debajo de los tres grados este invierno, en el que aún no ha aparecido la nieve.

El Támesis, desbordado

Las imágenes del Támesis helado, que estos días pueden verse en el museo de los Docklands, contrastan este febrero con las del Támesis desbordado que ha forzado la evacuación de miles de familias en áreas residenciales de Surrey y Berkshire. La alerta de extendió ayer a otros dos ríos, el Sevener y el Wye, mientras el alcalde de LondresBoris Johnson asegura que la ciudad está protegida (por las barreras fluviales construidas en 1982) y que al fin y cabo “esto no es aún Bangladesh”.

En el Parlamento de Westminster, de momento fuera de peligro, arrecia estos días del debate sobre la vinculación de las inundaciones y el cambio climático, alentado por la científica del Met Office Julia Slingo.

“Aunque no tenemos la respuesta definitiva, toda la evidencia parece indicar que pueda haber un víncul con el cambio climático”, ha declarado Slingo. “Al fin y cabo, la evidencia sugiere que en un mundo con temperaturas más elevadas habrá lluvias más frecuentes e intensas”.

¿Es culpa del cambio climático?

El propio David Cameron, criticado por su reacción tardía ante la magnitud de las inundaciones, aseguró en Westminster que tiene las “sospechas” de que este clima “anormal” está relaciones con los cambios de temperatura en el planeta. Las palabras del “premier” han incendiado a sus propias filas, donde abundan los escépticos del cambio climático, capitaneados por lord Nigel Lawson.

“Hemos tenido tiempo malo antes y lo seguiremos teniendo”, afirmó Lawson. “Y en cualquier caso, el cambio climático sería un fenómeno global, y no se pueden atribuir incidentes locales como éste a una cuadro global”.

“La verdad es que no existe evidencia que pueda vincular las inundaciones al cambio de la temperaturas, y eso es algo que la propia Met Office ha reconocido”, agregó Lord Lawson. “Es solamente esa mujer, Julia Slingo, la que ha hecho unas declaraciones absurdas por su cuenta”.

Varios científicos, como el profesior Myles Allen de la Universidad de Oxford, han denunciado entre tanto ula falta de recursos para estudios qe prueben de una manera defitiniva la posible vinculación de las inundaciones en las dos últimas décadas al cambio climático.

 

El ingeniero David Dawson, de la Universidad de Leeds, advierte entre tanto que hará falta un plan de choque -similar al de los Países Bajos- para proteger amplias zonas de sur, este y oeste de Inglaterra ante la previsible subida del nivel del mal de11.5 centímetros de aquí al 2020: “La pregunta es no ya si habrá una próxima inundación, sino cuándo ocurrirá”.

http://www.elmundo.es/internacional/2014/02/12/52fbf2f7ca474180688b458b.html

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