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Un vaquero: 3.000 litros de agua

Un estudio mide por primera vez el consumo de agua utilizado en el proceso de fabricación de tejidos, desde la materia prima hasta que la prenda llega a la tienda.

Un vaquero: 3.000 litros de agua

No es extraño encontrarse en la calle carteles o anuncios en la televisión que nos advierten sobre la necesidad de cuidar un recurso escaso como el agua. Generalmente nos aconsejan duchas rápidas o no poner en funcionamiento el lavavajillas o el lavarropas hasta que estén llenos. Pero hay otras formas de cuidar el consumo, por ejemplo, a través de los alimentos que consumimos o la ropa que usamos. La huella hídrica se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por una persona o comunidad así como los producidos por los comercios, según la definición de la fundación Water Footprint Network.

Por ello, la Fundación Botín junto con el Corte Inglés han puesto en marcha un estudio que mide por primera vez el consumo de agua utilizado en el proceso de elaboración de tejidos. La iniciativa se enmarca dentro de una política medioambiental que pretende promover el consumo responsable de los recursos y optimizar el uso del agua. En este caso, se han centrado en los pantalones vaqueros «porque se hacen con fibra textil de algodón pero también, desde hace un tiempo, se mezclan otras fibras sintéticas no producidas por plantas, y era interesante ver distintas modalidades de una misma prenda», comentaAlberto Garrido, subdirector del Observatorio de Agua de la Fundación Botín.

Además, los vaqueros, son una prenda estándar, utilizada por hombres, mujeres y niños, «el vaquero es muy común, lo utiliza cualquier persona» añade Inma Montes, técnico medioambiental del Instituto Técnico Textil (Aitex) que trabaja para desarrollar una metodología aplicable a cualquier tipo de prenda que mida el consumo de agua desde el cultivo de la materia prima hasta que la prenda llega a la tienda. «La idea es buscar una diferenciación en el mercado para encontrar un producto que medioambientalmente sea el más correcto», comenta.

En el estudio se observa que para hacer un vaquero de algodón (obtenido del Valle del Guadalquivir y fabricado en España) se necesitan en total 3.305 litros de agua frente a los 1.586 necesarios si la prenda se hiciera con Lyocell, una especie de viscosa, entre la seda y el algodón. Entonces, ¿cuál es la solución? ¿dejar de usar vaqueros? ¿reemplazar los pantalones de algodón por otras fibras que necesiten menos agua?. Podría ser, pero la respuesta radica en «conocer dónde se gasta el agua e incidir de forma que tanto la industria como los productores puedan reducir la huella», explica Garrido.

«Las fibras naturales tienen más consumo que las sintéticas, lo que sucede es que las naturales son mejores», añade. «Muchas empresas del sector textil trabajan con sus agricultores para disminuir la huella hídrica», afirma Garrido. De hecho, en la primera parte del proceso, en la producción de materias primas, es donde más agua se consume. Es lógica pura, «la fotosíntesis es una máquina de utilizar agua», explica.

Por eso, se trata de estandarizar otras partes del proceso de producción. Tejidos Royo es una empresa valenciana de fabricación, acabado y distribución, que también participó en el proyecto. «Hemos vuelto a chequear nuestro proceso y hemos reducido el consumo de agua en varios puntos de nuestra fabricación. Por ejemplo, el tinte, que como en casa, se hace con agua caliente, lo hemos reemplazado por tintura «por espuma» que supone un 67% menos de agua», explicaJorge Solano, del departamento técnico de Tejidos Royo.

«Esto supone un ahorro en agua del cien por cien e incluso en energía puesto que para tintar hay que calentar el agua», explica Solano. «También trabajamos con Lyocell, que consume un 96,7% menos de agua que una planta de algodón ya que el cultivo es por goteo», añade.

¿Cuál es tu huella hídrica?

«En España somos el quinto país donde hay más huella hídrica; si la media en el mundo es de 1.270 metros cúbicos por habitante al año, en España estamos en 2.325 metros cúbicos», asegura Alberto Garrido.
La huella hídrica está en todas partes. No solo en los tejidos sino también en los alimentos.
Desde casa, también se pueden hacer cosas para reducir el consumo. Las que todos conocemos, como cerrar el grifo cuando nos lavamos los dientes o usando menos agua en el jardín pero también recurriendo a otras fórmulas menos habituales (que representan nuestra huella hídrica indirecta). Por ejemplo, sustituyendo aquellos alimentos con más huella hídrica por unos que tengan menos. Por ejemplo, para producir una taza de café se necesitan 140 litros de agua (mientras que una de té requiere 35 litros) o la producción de un kilo de ternera requiere 16.000 litros de agua (mientras que los productos cultivados requieren, por tonelada de producto, menos agua que los productos animales), según datos de la fundación Water Footprint Network.

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