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Vigilar las calorías para poder mantener joven el cerebro

Los excesos en la mesa también influyen en los mecanismos que explican el desarrollo de las enfermedades neurodegenerativas

Vigilar las calorías para poder mantener joven el cerebro

Hace tiempo que se sabe que, en muchas especies, una dieta baja en calorías ralentiza el proceso de envejecimiento. En todos los casos conocidos no es que los organismos controlen conscientemente qué comen para no ingerir más calorías de las necesarias, sino que el estilo de vida y el tipo de nutrición los llevan a sufrir épocas de desayuno forzoso.En el caso de las personas, la restricción calórica, como se le llama, consiste en la ingesta de las calorías justas, necesarias y suficientes según la constitución y el tipo de actividad de cada uno, sin ningún exceso calórico. No se ha de confundir con una dieta deficitaria en nutrientes, que puede conllevar consecuencias graves para el organismo. Un trabajo publicado en la revista Neurobiology of Disease , realizado por un equipo de investigación del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), con la neurocientífica Li-Hue Tsai a la cabeza, demuestra que la restricción calórica controlada también retrasa la edad de manifestación de las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.

Restricción calórica y cerebro

Los efectos de la restricción calórica sobre el envejecimiento se empezaron a estudiar a mediados de la década pasada, en diversos organismos que se utilizan habitualmente como modelo experimental, entre los que destacan las levaduras, los gusanos nematodos, las moscas de la fruta y algunos mamíferos, principalmente ratones y monos ardilla. Los resultados sobre el retraso de algunos procesos de envejecimiento han sido similares en todos, y hacen que algunos de estos organismos lleguen prácticamente a doblar su esperanza de vida.

También se ha visto que la restricción calórica controlada afecta a un gran número de órganos y tejidos, como el hígado, los músculos, el páncreas y el cerebro, y que tiene una acción positiva sobre las patologías asociadas al envejecimiento que pueden llegar a afectar.

En cuanto al cerebro, varios trabajos han demostrado que la restricción calórica controlada atenúa los efectos de las enfermedades neurodegenerativas. Por ejemplo, se ha visto que ralentiza dos de los procesos típicos asociados a la progresión de la enfermedad de Alzheimer, como son la acumulación de la proteína amiloide beta y la fosforilación de la proteína tau. Además, también disminuye el déficit de memoria y atenúa la disminución de materia gris del cerebro, unos procesos también asociados a la edad.

Retraso en la manifestación

Sin embargo, una cosa es que atenúe los efectos de estas enfermedades neurodegenerativas, que ya es bastante importante, y otra aún más espectacular es que además retrase la edad en que se empiezan a manifestar. Para valorar si la restricción calórica también retrasa la edad de aparición de las enfermedades neurodegenerativas, Tsai y sus colaboradores utilizaron dos cepas de ratones transgénicos, a los que el experimentador puede inducir enfermedades neurodegenerativas.

Estos ratones se sometieron a dos dietas diferentes. A un primer grupo se les dejó comer tanto como querían, lo que se conoce como alimentaciónad libitum . En el otro sólo se les dejaba comer un 70% de lo que ingerían los del primer grupo. Se les aplicó una dieta de restricción calórica controlada, lo suficiente para satisfacer todas sus necesidades nutricionales.

Una vez acostumbrados a la dieta, los dos grupos de ratones se les indujeron enfermedades degenerativas. Posteriormente se compararon diversos parámetros de sus cerebros.

El resultado fue claro: el cerebro de los ratones sometidos a restricción calórica tenía más neuronas y más densidad de conexiones entre ellas.Su plasticidad neuronal, asociada a la juventud, era claramente superior, y su capacidad de memoria también era más elevada. Es decir, que se había retrasado la manifestación de la enfermedad neurodegenerativa inducida experimentalmente.

Un cerebro más plástico

Estos científicos también examinaron a través de qué mecanismo fisiológico y genético se consigue el efecto protector registrado. Vieron que la restricción calórica activa un gen llamado SIRT1, cuya función es regular la expresión de otros varios genes que actúan sobre la inflamación, que el cerebro tiene efectos neurotóxicos, y sobre la plasticidad neuronal.

También actúa sobre la acumulación de proteína amiloide beta y la fosforilación de la proteína tau, claves en la progresión de la enfermedad de Alzheimer. Según los autores, los resultados obtenidos indican claramente los beneficios de las dietas de restricción calórica controlada-en el entendido de que no son dietas deficitarias en ningún nutriente-, y proponen que el gen SIRT1 puede ser una buena diana para el tratamiento farmacológico de las enfermedades neurodegenerativas.

http://www.ara.cat/premium/ciencia/Vigilar-calories-mantenir-jove-cervell_0_989301113.html

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